Onda retro: BlackBerry KeyOne recupera el teclado físico

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Hace unos meses atrás, Blackberry nos sorprendió con el anuncio de lo que, en ese momento, llamamos “Mercury”: un teléfono con teclado físico que nos mima la nostalgia por su apariencia retro.

Ese teléfono, ahora, es realidad, y ha recibido un nuevo bautismo: en vez de el tan difundido “Mercury” que circuló por internet con mucha fuerza, se llamará “KeyOne”, en referencia a su sistema de seguridad, que promete ser uno de los más eficientes hoy en día.

Su exterior refleja una moda del momento: la de celulares vintage, como el Nokia 3310. Su interior, continúa un legado heredado de los Blackberry más recientes, como el DTEK60 y DTEK50.

Hemos probado una unidad que aún no está terminada durante pocos días, y estas son nuestras primeras impresiones. Los actualizaremos con un análisis más completo más adelante.

Un BlackBerry que luce como de su familia

La empresa que fabrica estos teléfonos BlackBerry es TCL, que son los mismos a cargo de la línea Alcatel, como el Idol 4 y el Idol 4S, que se parecen muchísimo a las ediciones anteriores de teléfonos Blackberry.

Esta vez, Blackberry Keyone es diferente: su pantalla es pequeña, de 4.5 pulgadas, lo que lo coloca en el extremo de celulares más diminutos que podemos encontrar hoy en día (y hasta supera al pequeñín Sony Xperia X Compact, de 4.7 pulgadas). También se parece en apariencia al Xperia, por sus bordes superiores cuadrados, pero con bordes inferiores levemente curvos que le agregan un toque moderno.

La resolución de su pantalla es de 1,620×1,080 pixeles, lo que se traduce en 434 pixeles por pulgada en un radio 3:2. Está recubierta de un vidrio Gorilla Glass 4 que promete resistencia a caídas y un teclado físico, que es lo más llamativo (y más propiamente “Blackberry” de este teléfono).

Su marco es de aluminio y su espalda, con el logo de Blackberry, es de una textura rugosa similar a la del ZTE Blade V8 Pro, que le da una apariencia barata y poco fina (aunque, por otra parte, se sostiene mejor en la mano que teléfonos de estructuras más delicadas y resbaladizas como la del Samsung Galaxy S8). Su frente casi no tiene biseles, y aunque cuenta con teclado propio, su pantalla también es táctil (lo mejor de dos mundos, combinado, al menos para los que aún tengan memoria de cómo se siente un teclado físico…).

Pesa 180 gramos, por lo que es uno de los teléfonos más pesados que hemos probado últimamente (pesa 40 gramos más que el iPhone 7 y que el Google Pixel) y esta diferencia realmente se siente.

Su diseño intenta ser retro, pero no puede evitar algunos toques contemporáneos, sobre todo en pos de mantener una economía de espacio. Algunas de las estrategias para maximizar el frente de este teléfono son ocurrentes: la huella digital en una barra dentro del teclado físico es muy práctica para desbloquear el teléfono a la velocidad de la luz.

Otros detalles de la ubicación de algunos componentes sorprenden por lo poco convencionales: el botón de inicio no se encuentra dentro del teclado físico, sino sobre la pantalla táctil y es capacitativo. Como no está posicionado en donde siempre lo esperamos, me confundí varias veces y toqué el sensor de huellas en vez del botón de inicio.

La posición de la cámara y de la entrada para audífonos (que es la tradicional de 3.5 milímetros) también es inusual: la cámara principal está ubicada a la izquierda del celular en vez de en el centro, y el jack de audífonos está en la parte superior, en vez de la inferior. Aquí debajo, en cambio, encontramos una doble bocina estéreo, junto al puerto de carga USB tipo C.

Lo más llamativo: Su teclado físico

El teclado físico es una joya de colección para aquellos que sepan apreciar los resabios del pasado: teclas mínimas para apretar con todos los dedos en sintonía. En mis primeros intentos, usar este teclado no me pareció muy intuitivo, y las teclas me parecieron demasiado pequeñas.

El teclado, a diferencia de los Blackberry de antes que ocupaba la mitad del dispositivo, abarca sólo una cuarta parte de su frente, por lo que queda muy pequeñito. Sus teclas son diminutas, y no se entiende del todo el por qué de algunas elecciones: tiene el signo de la moneda ($), pero no la simple y necesaria coma, o el signo de arroba (@).

Si necesitamos otros símbolos, nos toca presionar el “Sym” y aparecerán otros comandos en el borde inferior de la pantalla táctil. Es molesto (tal vez por la falta de costumbre) presionar la flecha hacia arriba al mismo tiempo que una tecla para que sea mayúscula, o usar el comando ALT para seleccionar los números. Se siente como una acción del pasado, de esas que hemos olvidado al abrazar los teclados táctiles.

Por la presencia simultánea de un teclado táctil, es que algunas funciones del presente muy útiles también pueden ser aprovechadas: como el auto-completado de las palabras y la ortografía.

Este teclado no es sólo adorno y nostalgia: la empresa lo describe como “inteligente” porque responde a gestos que van más allá del mero tecleo, como gestos que imitan la herencia de la almohadilla de los Blackberry de antaño.

Además, se pueden personalizar 52 atajos a aplicaciones con este teclado. Algunos de estos accesos directos están predeterminados: si mantienes presionada la M de Mail accedes a Blackberry Hub, que agrupa tus emails, textos y mensajes de redes sociales, o la T es para tus tareas. Sin embargo, otros accesos directos tienen menos sentido y son más difíciles de memorizar: La N es para Blackberry Messenger, la A para Contactos, la K, para Blackberry Launcher, para los apps laborales.

Otras teclas de este dispositivo sirven también como atajos: la de encendido (ubicada en el lateral izquierdo) también sirve como cámara si se la presiona dos veces, y la tecla de conveniencia (en el lateral derecho) se puede configurar para que llegues de forma rápida a tu aplicación favorita.

Pensado para la productividad, y la seguridad

Aunque parezca un hermano adoptado de la familia de los Blackberry DTEK, no puede negar su conexión sanguínea. El posicionamiento de este dispositivo es similar al de los Blackberry anteriores de TCL/Alcatel porque tanto su hardware como su software están diseñados para hacer de la seguridad su prioridad.

Este Android, que ejecuta Nougat 7.0, cuenta con el sistema DTEK que era propio de sus precursores: esta metodología elabora un análisis del grado de seguridad del dispositivo y le comunica a los usuarios el nivel de protección de los datos en su teléfono. Además de este informe del estado de seguridad del teléfono, detalla cuál es el caso app por app.

Blackberry insiste con el Blackberry Hub para disponer desde un solo lugar la multiplicidad de mensajes que recibimos en nuestra vida cotidiana (emails, textos, mensajes de redes sociales, etc.)

Al estilo Samsung Galaxy S8, si deslizamos el dedo de la derecha hacia la izquierda abrimos su aplicación de productividad, que no se puede personalizar. Aquí tenemos de un vistazo el calendario, el correo, las tareas, contactos recientes y favoritos, y configuración.

Su procesador es el Snapdragon 625 de Qualcomm, que es lo usual para teléfonos de gama intermedia. Su batería es bastante grande para un dispositivo de este tipo: 3,505 mAh (la más grande en un dispositivo Blackberry hasta el momento) y su sistema de carga rápida 3.0 hace que alcance la mitad de su capacidad con solo 36 minutos, asegura Blackberry.

Su cámara principal es de 12 megapixeles, con un sensor IMX378, detección facial automática y graba video 4K a 30 fotogramas por segundo. Su zoom digital llega a 4X y la cámara cuenta con las opciones de panorama, ráfaga de fotos y filtros en vivo, pero carece de opciones más originales de las que la competencia se jacta, como los efectos de profundidad de campo.

Su cámara frontal es de 8 megapixeles con un ángulo de 84 grados.

Un resumen de sus especificaciones técnicas:

  • 4.5 pulgadas
  • Pantalla de 1,620×1,080 pixeles (434ppp)
  • Teclado físico y capacitativo
  • Cámara principal de 12 megapixeles
  • Cámara frontal de 8 megapixeles
  • Batería de 3,505 mAh
  • Procesador Qualcomm Snapdragon 625
  • Carga rápida 3.0
  • Android Nougat 7.0
  • 3GB de RAM
  • 32GB de memoria interna (se puede expandir a 2TB vía microSD).

Este teléfono está disponible en Estados Unidos a US$549. Por su precio, se compara con teléfonos de muy alta gama como el Samsung Galaxy S8, el LG G6, el Google Pixel o el iPhone 7, pero le falta un factor “wow” para diferenciarse, y el teclado no es lo suficientemente atractivo como para justificar su compra.

Carece de resistencia al agua y de carga inalámbrica (que sí tienen el S8 y el LG G6), su cámara es satisfactoria pero carece de efectos especiales (como el bokeh del iPhone 7 Plus o la sensibilidad nocturna del Pixel) y su diseño se queda a mitad de camino entre lo retro y lo contemporáneo (sus detalles vintage son lindos pero a veces poco prácticos, como las letras pequeñas del teclado).

En fin, con tantas opciones excelentes dando vueltas no me decidiría por este Blackberry KeyOne, porque se ve como un celular económico, pese a que esconde especificaciones de alta gama.

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