Los operadores celulares temen por el futuro de su negocio de mensajes de texto

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l crecimiento en el volumen de los envíos de mensajes de texto se está desacelerando mucho, en un momento en que aparecen nuevas amenazas para esa lucrativa fuente de ganancias de los operadores de telefonía celular.

Los operadores celulares temen por el futuro de su negocio de mensajes de texto
Mientras que los usuarios de teléfonos celulares en Estados Unidos enviaron y recibieron más de un billón (millón de millones) de mensajes de texto en el segundo semestre de 2010, de acuerdo con CTIA, un grupo que representa a las empresas del sector, se produjo un aumento de solamente 8,7% con respecto a los seis meses previos. Fue el avance más discreto desde que se produjo el «boom» de los mensajes de texto hace una década.
La transmisión de texto enfrentará mayor presión en los próximos meses. La semana pasada, Apple Inc. presentó una aplicación para que los dueños de iPhones y iPads puedan pasar por alto a los operadores y enviar mensajes por Internet a otras personas que tengan aparatos de Apple.
Google Inc., cuyo software de Android es el sistema operativo más popular utilizado en teléfonos inteligentes, también ha estado trabajando recientemente en una aplicación para enviar mensajes, dijo una fuente al tanto.
Las nuevas herramientas para enviar mensajes —respuestas al popular Messenger del BlackBerry, fabricado por Research in Motion Ltd.— son una creciente amenaza para el negocio de los mensajes de texto que el año pasado generó US$25.000 millones en ingresos en EE.UU. y Canadá.
Las operadores, como AT&T y Verizon Wireless, cobran tasas que van de 20 centavos de dólar por mensaje a paquetes ilimitados por US$20 al mes. El negocio de los mensajes tiene costos bajos y altos márgenes de ganancia. Un dólar de ingreso generado por mensajes produce al menos 80 centavos en ganancias en comparación con los aproximadamente 35 centavos de ganancia por dólar en los servicios de datos inalámbricos o los de voz, de acuerdo con analistas de UBS.
Los desafíos planteados por estas alternativas reflejan los cambios más amplios que están afectando a la industria inalámbrica, conforme las operadoras buscan ajustarse a aparatos como el iPhone y los móviles Android, que dan a los usuarios de teléfonos celulares más flexibilidad de comunicación.
«Ya no está de moda enviar mensajes de texto», reconoció Eelco Blok, presidente ejecutivo de la compañía holandesa de telecomunicaciones Royal KPM NV, en una conferencia telefónica sobre resultados de la empresa realizada en abril. La compañía informó que su marca orientada a los jóvenes, Hi, sufrió una caída de 8% en los mensajes enviados o en los mensajes por consumidor en los tres primeros meses del año en comparación con el primer trimestre de 2010.
Los operadores apuestan a que las ventas de servicios de datos para teléfonos inteligentes con los que los usuarios se conectan a Internet compensarán la precipitación de los ingresos por servicios de voz. Mientras tanto, los servicios de texto juegan un papel importante en mantener a flote las ganancias de os operadores.
En EE.UU., los operadores tienen que lidiar con suscriptores como Hadi Mulhem, un vendedor de cerveza de 27 años de Nueva York, que dice que envía más mensajes de lo que habla con su iPhone y que le gustaría reducir su factura usando el iMessage de Apple. «Si puedo utilizarlo y no pagar US$20 mensuales, entonces por supuesto lo haré», dijo.
El crecimiento del uso de los mensajes de texto se ha distribuido de forma desequilibrada entre los mayores operadores de EE.UU. En Verizon Wireless, la cantidad de mensajes de texto enviados por sus usuarios minoristas cayó de un promedio de 2.110 en el tercer trimestre de 2010 a 2.068 en el cuarto trimestre, para luego sumar 2.104 en el primero de 2011.
En AT&T, el crecimiento interanual en los mensajes de texto por teléfono fue de 21% en el primer trimestre, pero acumula una caída de 41% en lo que va de año, según UBS.
Mark Collins, subdirector de AT&T para productos de datos y voz, espera que la alta demanda por los planes de mensajería continúe por mucho tiempo porque el envío de mensajes, a diferencia de lo que ofrecen los servicios de Apple y BlackBerry, permiten a los usuarios enviar mensajes instantáneos a personas con diferentes aparatos.
Verizon asegura que el número de mensajes de texto enviados por los usuarios sigue creciendo cada año y destacó que un alto porcentaje de los que poseen teléfonos inteligentes utilizan planes, que incluyen mensajes.
Al descargar aplicaciones desarrolladas por otras compañías, los usuarios de teléfonos inteligentes pueden hacer llamadas y enviar mensajes de texto a través de Internet sin gastar minutos o mensajes de su plan. Las aplicaciones de voz vía Internet como Skype permiten a los usuarios hacer llamadas de voz, en tanto que las aplicaciones de mensajes instantáneos, desde WhatsApp hasta Kik, permiten a la gente intercambiar textos y fotos sin cobrarles por cada mensaje.
La adopción de estas tecnologías por parte de compañías como Apple y Google podría hacer que el envío de mensajes por Internet se convierta en la norma.
En algunos países, eso ya está pasando.
En Holanda, KPN vio un incremento de la adopción de la aplicación de mensajería gratis WhatsApp desde 0% en sus usuarios de Hi en agosto de 2010 a 85% en abril de 2011. Blok dijo que la transición desde los servicios de mensajes de texto a estas aplicaciones se está expandiendo rápidamente de los suscriptores jóvenes a los adultos.
Un portavoz de KPN dijo que el operador planea lanzar un nuevo portafolio de suscripciones próximamente que posiblemente cobre a los usuarios más por el uso de datos para compensar la caída en los textos.
La alemana Deutsche Telekom AG insiste en que los mensajes de texto siguen siendo una plataforma dominante que genera un ligero crecimiento. «Es una forma muy establecida de comunicarse. No todo el mundo es un fanático de la tecnología y no todo el mundo quiere utilizar esas nuevas aplicaciones como WhatsApp», dijo su presidente ejecutivo Rene Obermann a un grupo de analistas el mes pasado…The Wall Street Journal Americas
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