La privacidad de datos puede modificar las ventas de las apps

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No sé a us­te­des, pero a mí ya me em­pie­za fran­ca­men­te a mo­les­tar que cuan­do entro a al­gu­na pá­gi­na por in­for­ma­ción, mu­chas veces me piden que me re­gis­tre, gra­tis casi siem­pre y en menos de dos mi­nu­tos. Todos esos si­tios des­pués man­dan la con­fir­ma­ción a la cuen­ta de co­rreo que les haya dado para así con­fir­mar mi re­gis­tro y ellos con­fir­mar que se re­gis­tró una per­so­na con una cuen­ta de co­rreo real. Y aun­que digan que en ese sitio en par­ti­cu­lar no se com­par­ten datos ni se usan para ge­ne­rar co­rreo spam, es claro que eso no lo cum­plen en mu­chas oca­sio­nes.

El asun­to es que acabo de des­cu­brir que no estoy solo. Veo que más de la mitad de las apli­ca­cio­nes mó­vi­les se des­ins­ta­lan por las po­lí­ti­cas de esas com­pa­ñías de soft­wa­re que se la pasan pi­dien­do datos a los usua­rios. Mu­chos de ellos al ver apps que les piden co­rreos elec­tró­ni­cos o in­for­ma­ción per­so­nal, des­es­ti­man el se­guir usan­do esas apps, de acuer­do a una en­cues­ta lle­va­da a cabo por Pew Re­search. El re­por­te se basa es un es­tu­dio con 2254 adul­tos en los Es­ta­dos Uni­dos, en el pe­río­do de marzo 15 a abril 3, del 2012.

88% de los adul­tos en ese es­tu­dio te­nían te­lé­fono ce­lu­lar y 43% di­je­ron que des­car­ga­ban apps a sus te­lé­fo­nos, pero los con­su­mi­do­res están más aler­ta de dar in­for­ma­ción per­so­nal a estas apli­ca­cio­nes. La en­cues­ta re­ve­ló que el 54% de los usua­rios de apps de­ci­die­ron no ins­ta­lar la app cuan­do des­cu­brie­ron cuan­ta in­for­ma­ción per­so­nal se ne­ce­si­ta­ba ali­men­tar a esos pro­gra­mas para poder usar­los. Ade­más, 30% de los usua­rios de apps des­ins­ta­la­ron una app que ya te­nían en sus te­lé­fo­nos cuan­do se die­ron cuen­ta de que re­co­lec­ta­ba in­for­ma­ción per­so­nal que no que­rían com­par­tir los usua­rios.

In­for­ma­ción más de­ta­lla­da mos­tró que aque­llos en el grupo de 18 a 29 años, fue­ron quie­nes más apps te­nían en sus te­lé­fo­nos. Los hom­bres, un poco más que las mu­je­res, ba­ja­ban más apps y los usua­rios hom­bres fue­ron más quis­qui­llo­sos des­ins­ta­lan­do apps que des­car­ga­ron y que le pe­dían datos per­so­na­les.

En pro­me­dio, la pro­por­ción de usua­rios que ha­bían des­ins­ta­la­do o re­cha­za­do el ins­ta­lar una app por pro­ble­mas de pri­va­ci­dad en los datos, fue de 57%. Si con­si­de­ra­mos que este nú­me­ro es su­pe­rior a la mitad de las apps que la gente des­car­ga, es claro que los pro­gra­ma­do­res (y las em­pre­sas de soft­wa­re), de­be­rían tomar nota al res­pec­to, por­que tanta pe­ti­ción de in­for­ma­ción per­so­nal de los usua­rios puede hacer fra­ca­sar un buen pro­gra­ma, una buena app, sim­ple­men­te por­que a la gente le cues­ta más y más tra­ba­jo sol­tar in­for­ma­ción pri­va­da a quie­nes pro­gra­man apps.

Re­fe­ren­cia: Pri­vacy and Data Ma­na­ge­ment on Mo­bi­le De­vi­ces

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