Ejercítese dentro de su oficina

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Por mucho tiem­po nos han dicho que la vida se­den­ta­ria no deja nada bueno. Es claro que en mu­chas cir­cuns­tan­cias esto es un fe­nó­meno que no po­de­mos evi­tar: mu­chos tra­ba­ja­mos sen­ta­dos en una ofi­ci­na de 9 de la ma­ña­na a 6 de la tarde, apro­xi­ma­da­men­te y sin duda, no queda mucho tiem­po y ganas, para de­ci­dir ir a un gim­na­sio y hacer un poco de ejer­ci­cio.

Con esta pro­ble­má­ti­ca en mente, a al­guien se le ocu­rrió que de­be­ría haber una ma­ne­ra para po­ders­de ejer­ci­tar sin salir de la ofi­ci­na y en­ton­ces sur­gió Of­fi­ceGym, un equi­po para hacer ejer­ci­cios que puede ins­ta­lar­se en una silla de ofi­ci­na, ya sea en casa o en su lugar de tra­ba­jo. Puede ser usado por todo aquel que quie­ra ejer­ci­tar­se. Of­fi­ceGym, de acuer­do al fa­bri­can­te, se basa en la no­ción del ejer­ci­cio “en tres di­men­sio­nes”, así como “el prin­ci­pio de ro­ta­ción”. La Aso­cia­ción de Oes­to­pa­tía de Ale­ma­nia del sur ya ha apro­ba­do este pro­duc­to.

Aun­que Of­fi­ceGym po­dría, es­tric­ta­men­te, usar­se para un en­tre­na­mien­to fí­si­co, está más di­se­ña­do como “una he­rra­mien­ta para estar bien”. La fi­lo­so­fía de­trás de Of­fi­ceGym es la de que “la ma­yo­ría de las en­fer­me­da­des co­mu­nes, se­rias o me­no­res, es que son cau­sa­das di­rec­ta­men­te por la falta de eje­re­ci­cio fí­si­co”, por lo que “una mí­ni­ma can­ti­dad de ejer­ci­cio” puede ser ex­tre­ma­da­men­te im­por­tan­te. El sitio web de este pro­duc­to ofre­ce una serie de ra­zo­nes por las cua­les uno de­be­ría com­prar el pro­duc­to. Debe que­dar claro, sin em­bar­go, que cual­quier em­pre­sa que venda el pro­duc­to que sea, siem­pre ha­bla­rá ma­ra­vi­llas de éste.

Of­fi­ceGym puede adap­tar­se a la ma­yo­ría de las si­llas y lo hace a tra­vés de unas tiras de vel­cro. El equi­po ac­tual que se ins­ta­la en la silla tiene dos po­leas, una en cada lado, que emer­gen de un tubo de alu­mi­nio. Estas pue­den po­si­cio­nar­se hacia arri­ba o hacia abajo, con con­jun­tos de ejer­ci­cios para cada po­si­ción. El rango de ejer­ci­cios que se pue­den hacer con este dis­po­si­ti­vo es im­pre­sio­nan­te. Tiene ru­ti­nas para pecho, bra­zos, hom­bros, es­pal­da y pier­nas.

Por su­pues­to que hay otras al­ter­na­ti­vas pa­re­ci­das, como la GymyGym, que pa­re­ce real­men­te un ins­tru­men­to de tor­tu­ra. Una po­si­bi­li­dad más es sim­ple­men­te ca­mi­nar al­re­de­dor de la ofi­ci­na, es­ti­rar­se, et­cé­te­ra, aun­que esto no ten­drá los mis­mos be­ne­fi­cios que la Of­fi­ceGym, desde luego, aun­que es gra­tis.

El dis­po­si­ti­vo para hacer ejer­ci­cios Of­fi­ceGym se vende por unos 193 dó­la­res.

Re­fe­ren­cia: Of­fi­ceGym

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